Nuevo ciclo del Centro Nacional de Difusión Musical (CNDM) en la temporada 26/27.
Clave en concierto
Seis conciertos, cinco clavecinistas y un repertorio que abarca desde el siglo xvi hasta bien entrado el xviii: así es este nuevo ciclo de Universo Barroco. La presencia de Johann Sebastian Bach es una de las marcas de la propuesta, con tres citas que permiten una primera mirada a su inmensa obra para teclado. Benjamin Alard, uno de los máximos especialistas bachianos de siempre, asume en dos días El clave bien temperado en su integridad, una oportunidad poco frecuente de escuchar reunidos sus preludios y fugas y de seguir la lógica interna de una de las colecciones más impresionantes e influyentes de la historia. Por su lado, Céline Frisch se ocupa de la mitad de las seis Partitas, las primeras obras publicadas por Bach, auténtico tour de force virtuosístico.
Desde Bach, la programación extiende sus tentáculos hacia otros ámbitos. La figura de Louis Couperin aparece en el cuarto centenario de su nacimiento como uno de los puntos de partida cruciales de la escuela francesa de clave: su música, libre, sugerente, a ratos casi experimental, deja ver ya rasgos que serán determinantes en el siglo siguiente. Jean Rondeau se adentra en ese repertorio atendiendo a su lugar dentro de esa tradición, que expande hacia el XVIII. Muy distinto es el caso de Domenico Scarlatti, una selección de cuyas sonatas tocará el gallego Diego Ares. Escritas durante su larga residencia en España, estas piezas se caracterizan por su concisión, su energía rítmica y la explotación de todos los recursos del instrumento. El rastro de su influencia llega casi hasta nuestros días.
Se incluye además una velada bastante poco habitual, que llega de la mano de la más joven intérprete del ciclo, la sevillana Irene Roldán. Se trata de la combinación de Antonio de Cabezón (cuyas composiciones son mucho menos interpretadas en el clave que en el órgano) y William Byrd en un mismo programa. Será una ocasión para revisar las huellas que dejó el gran maestro burgalés en el ámbito británico, en un contexto en el que sus viajes por el continente y su estancia en Inglaterra —en el séquito que acompañó a Felipe II para su boda con María Tudor— facilitaron la circulación de repertorios, formas y estilos por toda Europa. Cruce de tradiciones, clave esencial para entender la evolución de la música para este instrumento.
Pablo J. Vayón