Superposiciones, cruces y paralelas
La programación de la temporada 2026-2027 de Liceo de Cámara XXI se abrirá con la culminación de The right distance, el viaje que nos proponía en la pasada el violonchelista Mario Brunello por la obra de Bach y Weinberg, un diálogo entre texto y pretexto con el fondo de casi doscientos cincuenta años de música. La serie de conciertos finalizará con la presencia de dos brillantes intérpretes españolas, Ana María Valderrama y Judith Jáuregui, con un programa que comprende un estreno de Laura Vega Santana comisionado por el Centro Nacional de Difusión Musical (CNDM).
Entre los solistas que aparecen en esta edición encontramos a algunos de los grandes violinistas de nuestro tiempo. Augustin Hadelich y Patricia Kopatchinskaja —también como compositora— serán acompañados por pianistas de la talla de Seong-Jin Cho y Fazıl Say, este último artista residente en la presente temporada, mientras James Ehnes o Julia Fischer lo harán asimismo junto a colegas de primera clase, en quinteto o cuarteto de cuerda respectivamente. En cuanto a Tabea Zimmermann, Jean-Guihen Queyras y Javier Perianes, nos demostrarán por qué se han convertido en un trío de referencia, y el Cuarteto Casals, con un estreno de Raquel García-Tomás, coencargo del CNDM, la Kölner Philharmonie y la Musikverein Wien, regresará al escenario que lo ha visto triunfar en la pasada temporada con su inolvidable ciclo Universo Shostakóvich.
Característica de siempre de Liceo de Cámara XXI ha sido la de reunir a músicos que no suelen anunciarse juntos, aunque cuando lo hacen suman la excelencia individual en favor del resultado colectivo. Esta vez hallaremos a Antoine Tamestit con sus amigos, el citado James Ehnes, Alexandra Preucil, Sào Soulez Larivière y Christian Poltéra —en programa que incluye una obra de George Benjamin para dos violas—, al Cuarteto Gringolts con el violonchelista Clemens Hagen o al que lidera Julia Fischer con el viola Amihai Grosz. Por su parte, el Trío Arbós celebrará como grupo residente los treinta años de una carrera ejemplar.
Tanto talento interpretativo se pone, como no podía ser de otra manera, al servicio de un arte camerístico de amplio espectro. Hemos citado a Bach y a las obras de nueva creación, pero no podemos dejar de señalar la presencia del centenario de György Kurtág, la doble recuperación de Karol Szymanowski y la sorpresa de Bernard Herrmann. A lo que hay que añadir el gran repertorio: Haydn, Mendelssohn, Brahms, Dvořák, Schubert, Fauré… y hasta Hummel.
Luis Suñén