Termina el ciclo con la Britten Sinfonia, la orquesta londinense fundada en Londres en 1992 y que actualmente es la formación residente de la Universidad de Cambridge. Su programa insiste en la línea de la relación entre Britten y el pasado, pero introduce elementos del presente enormemente interesantes. Por ejemplo, el arreglo que de los Rückert-Lieder de Mahler hiciera David Matthews, tanto tiempo colaborador de Britten. O las obras de dos contemporáneos como Oliver Knussen y Thomas Adès. Del propio Britten hallamos dos obras de juventud que son ya piezas maestras, a saber, el Cuarteto Fantasía para oboe y trío de cuerda y la Sinfonietta, op. 1, un dechado de frescura que es el colofón perfecto a estos cinco conciertos. No podía faltar tampoco, como recuerdo obligado a la formación del genio, el arreglo britteniano de una obra de su maestro Frank Bridge con pretexto en Shakespeare.