“Sin emoción no hay memoria. Sin memoria no hay justicia. Sin justicia no hay civilización. Y sin civilización el ser humano no tiene futuro”. De esta manera Jordi Savall (Igualada, 1942) defendía —cuando no reivindicaba— la necesidad de mirarnos atrás y adentro para crecer en la vida y con los demás. Este maestro violagambista, director de orquesta, musicólogo y auténtico intelectual de la música antigua acude a este ciclo con repertorios centenarios en donde la música Armenia tendrá una emoción especial; no en vano todavía conmueve el cancionero liberado en uno de sus últimos discos, Esprit d’Arménie.